Spanish English Portuguese

Acceso a Portal T.I.

Usted está aquí:Inicio/Sala de Prensa/Noticias/INAU ofrece un taller sobre el juego, el mejor plato para nuestros/as niños/as
Jueves, 25 Junio 2015 12:20

INAU ofrece un taller sobre el juego, el mejor plato para nuestros/as niños/as

Valora este artículo
(1 Voto)

La Dirección Departamental de INAU Colonia, a través del Centro de Primera Infancia Carmelo, organizó el Taller “¿… y el juego que nos conecta con nuestros/as hijos/as?”
El anfiteatro del Sanatorio CAMOC de Carmelo fue escenario de un taller cuyo objetivo era concientizar a las familias sobre la importancia del juego en la vida de sus hijos/as, así como promover el derecho al juego como un derecho fundamental para el desarrollo.


Dirigido a padres y madres de niños de 0 a 3 años de CPI Carmelo INAU, CAIF Racimitos, jardines públicos y privados locales pediatras de CAMOC, la Dirección Departamental de Colonia se propuso fomentar entre los miembros de la comunidad educativa de primera infancia, espacios de encuentro, intercambio y reflexión.  “Este espacio de encuentro, no es para dar respuesta, sino para reflexionar acerca de nuestra conexión con nuestros hijos/as,  qué nos quieren decir y qué les queremos comunicar cuando están y cuando estamos jugando con ellos”, resumió la Lic. Jacqueline Guerrero, directora del CPI Carmelo INAU.


Con esta intención en mente, el equipo del CPI  lanzó su primera propuesta ante un numeroso y atento grupo de asistentes compuesto por padres y profesionales de la salud y de la educación. El primer paso fue separar en subgrupos orientados por una educadora del CPI e identificados por colores. La primera invitación fue “hacer una lluvia de ideas” que respondieran a la pregunta: “¿a qué jugábamos en nuestra infancia?”, y luego elegir cómo representarlo.
Al principio hubo un poco de vergüenza, carcajadas y miedo al ridículo, sensaciones todas que no opacaron el brillo de entusiasmo presente en varias miradas. Y es que no todos los días se invita a jugar a un adulto. Desde los grupos llegaban risas, exclamaciones de alegría al viajar en el tiempo, sonrisas nostálgicas y ojos entrecerrados, intentando recordar una canción o un baile y conectar con los niños que habitan dentro de cada persona.


Más que una lluvia, fue un diluvio de lindos recuerdos y cada subgrupo dio muestras de grandes dosis de memoria, creatividad, libertad y sentido del humor. Entre risas representaron juegos de ayer y de hoy, tradicionales y espontáneos, como la escondida, la rueda rueda, juguemos en el bosque, juegos con barro o con telas, rompecabezas,  y por supuesto, las imitaciones a mamá barriendo, cocinando o abrigando al bebé imaginario. Así una joven mamá, una pediatra y una educadora volvían a ser niñas compartiendo las vicisitudes de cambiar a un bebote, olvidar el pañal y cuidar que no se enfríe. Al ser testigo del intercambio de ideas que surgían de cara a un obstáculo y la búsqueda colectiva de la solución, uno experimenta claramente una de las importancias del juego que citaron las educadoras del CPI Carmelo. “Para nosotros como educadores este ida y vuelta que sucede en el momento del juego es una instancia de enseñar y de aprender”, señaló una maestra. Guerrero a su vez citó reflexiones de reconocidos pedagogos que nutren día a día al equipo en su tarea con los niños y le otorgan herramientas para entender el lenguaje del juego: “Es el primer instrumento que poseen para aprender y para conocerse. El desarrollo de una actividad lo ayuda a saber cómo se desempeña  él, ante nuevas acciones, descubre así cómo es su forma de actuar y de interactuar con los demás (…). En él (el juego), podemos apasionarnos, imaginar, hacer a nuestra manera, respetar el juego de los demás, e intentar lidiar o negociar cuando no se está de acuerdo.  Podemos alejarnos de quien no nos gusta, o acercarnos a los que nos hacen bien”. Las educadoras del CPI compartieron una cita de Donald Winnicott, célebre pediatra y psiquiatra inglés, a la que adhieren totalmente: “Es en el juego y sólo en el juego, que el niño o el adulto como individuos, son capaces de ser creativos y de usar el total de su personalidad, y solo al ser creativo, el individuo se descubre a sí mismo”.

 
Tras la primera propuesta, las orientadoras preguntaron a los asistentes cómo se sentían volviendo a la infancia. Las respuestas surgieron espontáneamente, suspiros incluidos: “¡Ah, si pudiéramos volver!”; “Nostalgia”, “Emoción”, “Libertad”. El equipo del CPI asentía y sin dar sermones ni fórmulas, volvió a lanzar otro disparador para invitar a la reflexión y dejar una semilla en los presentes: “Nosotros los adultos, ¿nos damos un tiempo para jugar?”. Guerrero, licenciada en psicología, directora del CPI Carmelo y también madre, señaló que, como docentes, ellos tienen la posibilidad de acceder al juego porque este es una herramienta fundamental de su trabajo, pero preguntó ante la sala: “¿y como padres?”. Del planteo surgieron, tanto de las familias como de los profesionales presentes, sinceras y enriquecedoras reflexiones: “Nunca me hago tiempo, siempre le digo el clásico En un ratito y cuando querés ver se terminó el día y él o ella quedó esperando”; “Pocas veces juego aunque mis hijos constantemente me invitan a entrar en su mundo”;  “Estoy más preocupada en decirle que no, en corregirle, señalarle que no pierda el tiempo o que ese juego puede ser peligroso”; “Me cuesta mucho conectar porque siento que tengo que educarlos y ahí automáticamente pierdo el disfrute”.


Tras esta primera instancia, la segunda  propuesta partió de una observación: “Cuando vemos jugar a un niño con un trozo de madera, lo envuelve en unos trapos, habla con él, a través de su boca expresa lo que el madero quiere, siente y piensa. Dialoga, le da de comer y de beber, lo acuesta en una caja de cartón que hace de cuna”. Las educadoras del CPI invitaron nuevamente a pensar: “¿Qué creen ustedes que significa ese trozo de madera para el niño/a?”. Paso siguiente cada grupo escribió en una cartulina sus conclusiones y las compartió con el resto de los grupos en una puesta en común. Así fue como surgieron interesantes visiones como: “El niño le puede dar vida cualquier objeto que toque”; “Para nosotros los adultos puede ser un simple trozo de madera y para él es un ser animado”; “El trozo de madera representa cómo lo tratan o cómo le gustaría que lo traten”.


A partir de esa consigna padres, educadores y doctores intercambiaron pareceres en cuanto al juego actual. “No sabemos con qué el niño va a conectar”, dijo una educadora. “Quizás no conecta con ese juguete por el que tanto lloró cuando lo vio en la vidriera y a los 20 minutos se olvidó. Quizás conecte más con una chapita o con el barro”, añadió. Este aporte dio pie a repensar cómo está planteada nuestra sociedad de consumo. “Quizás prefiera su bicicleta vieja, que estamos a punto de regalar y con la que compartió tantas andanzas, antes que la nueva que tanto le insistimos que use y cuide después de todo lo que nos costó”, opinó una psicóloga, quien agregó que hoy lo urgente se impone sobre lo importante. “Se nos va el día y no tenemos tiempo. Quince minutos de disfrute es lo que ellos piden y al día siguiente van a estar esperando esos quince minutos”.  Por su parte, las pediatras dieron su visión de realidades que ven a diario. “Me llama la atención la exposición masiva a las pantallas. Se ve ya desde chiquitos. La gente quiere muchas veces que sus hijos no molesten, que se queden quietos, suena fuerte pero es así”, opinó la pediatra Marcela Castro. Por su parte, la pediatra Erica Laclau subrayó su preocupación por los cada vez más frecuentes problemas de aprendizaje: “No hay juego libre, no se pone en juego la creatividad que es la que está relacionada con el hemisferio derecho, desde el cual se aprende la lectoescritura. Esto es algo que vemos todos los días y no está relacionado al nivel socioecónomico. Todos los padres quieren que sus hijos sean brillantes. Cada padre busca que su hijo sea el mejor”.


La Lic. Guerrero opino que esta instancia no es para que la gente se preocupe, sino para que se ocupe. Invitó a los padres a aceptar la invitación de sus hijos, a dejarse llevar por el juego libre y no dirigido que alimenta la creatividad. Los instó asimismo a sostener una actitud basada en el respeto incondicional hacia el juego del niño. “Nuestra compañía no puede ser inhibidora ni prohibitiva. La fantasía es ilimitada, extensa, eso es un privilegio y si el niño/a quiere ser un elefante, una canoa, o un rey, nosotros aceptaremos la propuesta”, agregó. Por último, antes de agradecer a todos los presentes su aporte e involucramiento en la propuesta, recordó que el juego es un derecho del niño, aprobado por las Naciones Unidas el 20 de noviembre de 1989 en Nueva York, Estados Unidos. En palabras del famoso pensador italiano Francesco Tonucci: “El niño tiene derecho al juego, al descanso, a la diversión, y a dedicarse a las actividades que más le gusten”.

RECUADRO
¿Cómo jugar en casa?  
La familia es la encargada de transmitir a niños/as todo el conjunto de valores y actitudes que asimilará y, a través de los cuales, observará al mundo. Es el primer ente de aprendizaje de todo ser humano. Tener en cuenta el juego es ser conscientes que, a través de él, le estaremos dando las herramientas para apropiarse de ese mundo. Cuando los padres juegan con sus hijos/as, mejoran su relación. El adulto se convierte en otro jugador y al igual que el niño imagina, inventa, representa personajes. Es un plan que resulta muy divertido. El hogar  es un escenario muy útil para dejar volar la imaginación, y con elementos caseros se pueden lograr juegos simples. Cada espacio de la casa se convierte en un lugar mágico. La idea es entrar al mundo del niño/a, saber que le interesa y ayudarlo a ejercer la libertad y la creatividad.



 

Visto 1160 veces Modificado por última vez en Jueves, 25 Junio 2015 12:29

© Copyright 2009 - 2014 INAU :: Montevideo - Uruguay - infoinau@inau.gub.uy