Esta tarde tomé posesión del cargo como presidenta de INAU, lo que me permitirá conducir el destino del Instituto del Niño y el Adolescente del Uruguay por el próximo período.
Es para mí realmente un honor y una gran responsabilidad dirigir una Institución que tiene a su cargo el bienestar de las infancias y las adolescencias y sería imposible hacerlo si no es en equipo.
Por eso no vengo sola.
Llego con un equipo de trabajo comprometido y conocedor de las necesidades más urgentes que tienen las niñas, niños y adolescentes. Un equipo que tiene una escucha atenta, una gran capacidad de empatía, y la voluntad de trabajar la esperanza de manera cercana y presencial en todo el territorio del país.
Pero también llego con la necesidad de hacerlo junto a los funcionarios y funcionarias de INAU; junto a su conocimiento de la Institución y a su entrega al cuidado de las infancias y las adolescencias.
La tarea tampoco sería posible sin las organizaciones sociales que sostienen tantos hogares del país, y con ellos también queremos contar desde la cercanía.
Porque no venimos a refundar. Venimos a fortalecer. Y eso no sería posible sin la ayuda de quienes han trabajado tantos años al servicio de los gurises.
Fortalecer al INAU significa también pensar en los territorios con sus diferentes necesidades, con las particularidades de cada rincón y de cada hogar que INAU tiene en todo el país. Y hacia allí también iremos.
Quiero terminar agradeciendo esta hermosa posibilidad de trabajar PARA y CON los gurises.
Ellas y ellos serán siempre nuestra prioridad. Les abrazo,